YESUA.VELILLA.UNDO
(Preámbulo de mi último sistema para el siglo XXI)
Estimados alumnos y ciudadanos en general. Una vez más continúo en un camino que, no por duro y largo, ha dejado de ser ilusionante.
Mi visión, en el transcurso de la vida, no ha sido la de enriquecerme, o que me den importancia, lo que más me reconforta es hacer las cosas bien, poder cuidar de mi familia y servir a al humanidad, especialmente a las personas olvidadas, abandonadas a su suerte, enfermas, sin trabajo o que padecen la injusticia y la falta de amor en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, donde prima más el destacar y enriquecerse, que respetar, ser solidario y compartir las cosas buenas con nuestros semejantes, sean de la clase social que sean aunque, muy a pesar mío, me doy cuenta de que son siempre los mismos los que pagan las mismas consecuencias. La mayoría, si tiene lo suficiente, mira siempre para otro lado pensando que son los que gobiernan los que se tienen que ocupar de los demás y generalmente ellos lo creen así, pero las penas o las tragedias las sufren otros, los “MÁS DÉBILES”.
Nada de lo que voy a exponer en esta página, durante dos años, nada, tiene que ver con religiones, partidos políticos o filosofías de cualquier grupo o secta.
Yo vengo a ofrecer, durante el tiempo que he señalado, que las utopías también pueden ser posibles y para ello os voy a ofrecer, durante el tiempo que he señalado, que las utopías también pueden ser posibles y para ello os voy a ofrecer mi experiencia y la esperanza de que surja la posibilidad de un cambio en esta sociedad, avanzada en tecnología pero, decadente en valores, ética y muchas veces en falsa democracia en la que se siente más protegido el delincuente que la persona más común que pueda existir, porque para la mayoría ni siquiera existe.
Lo que voy a exponer no es un brillante curriculum, ni espero ser juzgado favorable o desfavorablemente, lo que tengo que exponer es a mi interés por el bien común y cumplir con lo que mi conciencia me dicta, desde temprana edad, aún pensando que puedo estar equivocado en mis intuiciones y que éstas pueden más que el desastre que se avecina.
Antes de tomar esta decisión, he tenido que abandonar costumbres negativas, prácticas que en un tiempo formaron parte de lo más importante de mi vida, trabajos, alumnos y “seudo maestros”. Porque ¿qué es un maestro?, término éste muy utilizado… sinceramente yo no lo soy, simplemente busco ser la sombra de las sandalias del hijo de Elí. Utilizo estos términos para no ser encasillado, podéis pensar, también, que estoy loco, pero yo se que no lo estoy, cuatro millones de parados, miles de policías, armamento, guerras, pobreza, hambre, derroche, son los motivos que avalan mi locura.
Intenté ser gaviota y creí haberme convertido en águila, confié en algunos dirigentes, pero la realidad del día a día, me ha hecho ver que hasta las moscas tienen su razón de ser, ¿Por qué no mis semejantes?
No pretendo pedir a nuestros dirigentes que tengan lástima, ellos gobiernan y para eso los hemos elegido, por eso pedimos justicia, paz, amor, trabajo, vivienda y naturaleza, palabras muy utilizadas pero no por ello menos válidas. Reclamamos no la ley del más fuerte sino el derecho a vivir en libertad, a ser respetados, a poder respirar de día y de noche y que nuestros hijos sean educados según las leyes universales, en igualdad para todos.
Tarde o temprano vamos a morir y nadie será más que nadie en este momento, sólo reivindicamos que somos muchos más los que aspiramos a la paz, que los que defienden las guerras o las promueven. No necesitamos tantos médicos, hospitales, etc., deseamos que nos enseñen a vivir sin tantas necesidades, aunque tengamos que morir antes. Busquemos agua para los que no la tienen, enseñémosles a cultivar y a construir sus casas para que no dependan de tantos laboratorios y tantos intereses.
Hace un momento y mientras escribía el boceto de esta llamada al amor, a la justicia y a la solidaridad, estaban dando en la TV la noticia de que estos grandes sabios que nos dicen, que una vez que hemos pisado el cielo y tuvimos que aprender nueve planetas, habían descubierto treinta más aparte de los doscientos ya conocidos.
Y ¿qué carajo nos importa la cantidad de planetas si no hemos sido capaces de solucionar el hambre, la caridad, el amor y la paz?
Naturalmente en mi búsqueda he sido influenciado por seres como Jesús, los señores Ueshiba, Tsuda, Einstein, Carl Sagan, Niels Borg, mis padres, de las personas que conocí y de los lugares donde estudié.
En esta mi primera oferta os preguntaría ¿por qué se dice que una mujer da a luz? Quizá podamos pensar que es lo único que se nos permite expresar, a medias, hasta que el Sr. Einstein, en sus memorias, no se atrevió a enunciar que su teoría de la relatividad era relativa y que más allá de la luz tenemos la esperanza de alcanzar la comprensión de esta igualdad tan utópica como las mismas palabras de Jesús: “Antes de Abrahan, Yo, ya era”.
Por una sociedad más solidaria.
Cada uno de nosotros tenemos esta responsabilidad de intentar ser mejor cada día para conseguir un mundo donde podamos convivir con todos en PAZ (Go).